6 de enero de 2010


La soledad me tiene acorralado, como un guardián me sigue a todos lados y es que las flechas de tu recuerdo siguen clavándose aquí en mi pecho. Desde aquel día de tu partida, me esta venciendo la cobardía. Hay amenaza de lluvia aquí en mi corazón, por todas las inclemencias que dejo tu amor, hay amenaza de fuertes vientos, de tempestades y sufrimientos...

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